Odio viajar en combi o microbús, lo dije en algún post anterior. Odio usar el transporte público, odio escuchar los gritos del cobrador, sus silbidos, sus piropos mal intencionados, su costumbre de burlarse de todos... y de todo. Odio que algunos anden sucios y harapientos (¡es un trabajo!, deberían tener pulcritud, no es mucho pedir), odio a todos los cobradores de micros y combis del mundo. Odio la música a todo volúmen que generalmente es "asco-ton" o cumbia. Odio al chofer, con sus indescriptibles giros al volante que fácilmente le pueden hacer la competencia a Ferrari o a McLaren, y claro, nos puede matar también. Odio a los pasajeros. Odio que suba gente que no se asea adecuadamente y que emane de sus cuerpos olores desagradables. Odio sentarme adelante, siempre atrás. Odio mirar como cojudo por la ventana del micro porque empiezo a recordar momentos nostálgicos de mi vida y ocasionalmente lloro. Odio que el carro emita sonidos chirriantes, toscos, fuertes, como si el motor se estuviera quejando constantemente. Odio levantarme y saber que mi padre sólo me dará 2 soles para todo el día, y claro está, tenga que subirme a un microbús. Odio este país, pero deseo su mejoría, el cambio para bien. Odio la ineficiencia de los servicio públicos. Odio la ineptitud de ciertos trabajadores estatales y odio las colas. Odio al ministro de transportes. En realidad odio a todos los ministros. Odio al presidente. Odio que no exista un metro, y cojudamente, aún piensen algunos en hacer un tren eléctrico.
Envidio el orden chileno. Sí, asi es, y no tengo miedo de admitirlo. Conozco Chile y puedo hablar con conocimiento de causa. La gente es agradable, ordenada, las calles limpias, la gente respeta las normas, los choferes no matan gente a diario, los cobradores no coimean a los "carabineros" y todos respetan las normas de tránsito. También envidio la capacidad de sus empresarios, su despliegue financiero, su visión a futuro y su amplio mercado ganado por diversos países de América, de modo que, no soy un absurdo chauvinista que vive con la tonta idea de "comprarle al Perú" y no a Chile, pero claro, compra su ropita china en Saga (que es chileno), ¡eso si!. Odio subir a un combi y ver que sube alguien inmenso, de gordura pantagruélica, que quiere sentarse como si nada a pesar de ocupar unos 3 asientos, y que encima, huela mal. No soy racista, no soy altanero ni vanidoso, sólo expreso mi odio contra este sistema que no debería ser así. No pertenezco a zonas residenciales, vivo en un barrio clasemediero, de gente de trabajo, de esfuerzo, como la mayoría de peruanos, y sin embargo, odio el transporte público, lo odio con todo el soplo de mi vida llamado alma.Intento ser indiferente con el niñito sucio y pobre que sube al carro, y no puedo... Lata de leche "gloria" en mano y un palito de madera canta "muchacho provinciano" o "gata fiera". Lo veo y sucumbo ante su sufrimiento, y le apoyo (aunque a veces sin querer), y me enternezco, pienso que pude haber sido yo el que suba a cantar y, claro está, me alegraría mucho
que me den algunos centavos por mi espectáculo. Los cristianos, a quienes dejé de frecuentar hace algunos años, dicen que Cristo está en cada uno de nosotros y que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Yo me pregunto, ¿Acaso Jesucristo canta los mix del grupo 5 o Chacalón en algún combi de las rutas celestiales? ¿Acaso "chapa" su latita de duraznos en algún basurero, recoje un palito que caiga de un árbol y se pone a hacer las de percusionista como el mismísimo Tito Puente? La respuesta es: No se, que lo demuestren sus fieles ayayeros. Si ese niñito pobre, que encima es gago, tiene exoftalmos y retardo mental, está hecho a la imagen y semejanza de Dios, pregunto: ¿Acaso no es un mal padre dios? ¿ dios es gago? ¿dios tiene ojos saltones que a simple vista generan rechazo? ¿dios tiene retardo mental? Al parecer si, porque hace cosas tan destructivas a la humanidad que parecería que somos la creación que más odia, claro, tomando en cuenta que él nos creó.Odio el transporte público, odio los microbuses, colectivos, combis y demás. Sin embargo, no es un odio "racista" (que está de moda en este país), no. Es un desprecio por mi naturaleza ermitaña, jodida, intolerable e inentendible, por mi egocéntrico deseo de que las cosas sean a mi modo o como yo pienso. Es un odio a esta gran ramera que es el sistema de transporte en el Perú, debido a la falta de orden, de rectitud, de ordenanzas serias y justas y de valores éticos que nos permitan ser mejor y a ellos brindar un mejor servicio. Sin embago, no todo es malo: Cuando te subes a uno de éstos medios conoces la realidad del país. Se los digo porque viajo en ellos todos -o casi todos- los días. Ver al niño sentado en las faldas de mamá y ésta de repente preocupada por la búsqueda de algún puesto de trabajo, preocupada por el pan del día a día, ver al estudiante apurado que se quedó dormido y lee recién en el carro, ver a los enamorados besándose sin tapujos, ver a nuestros hermanos del campo subirse al combi y conocer la ciudad, mirar y mirar por la ventana como cojudazos (como yo) y ver a los cientos de trabajadores que usan este medio popular (tan mío como tuyo) sin el cual el Perú no sería el Perú.
"Mientras haya hombres de primera y segunda categoría... ¡yo seguiré gritando guerra!"
Bob Marley












